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RESUMEN DE PRENSA
09 de octubre de 2007
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EL PAIS PAG. 1
Comunicación sin techo hasta 2010. Educación. El local actual de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación se llueve y se inunda. La Universidad compró un terreno, pero la construcción no empezaría antes del año 2009.
MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL
LA REPUBLICA PAG. 5
Pozzi pide informes sobre averías en buque “General Artigas” que hoy regresa de Haití.
EL PAIS PAG. 9
De Nava renunció al Tribunal Militar por disentir con Berrutti. Armas. Juez penal pidió los antecedentes.
DERECHOS HUMANOS
LA REPUBLICA PAG. 4
Sin pistas firmes: excavaciones no dieron con restos ni vestigios de enterramientos. Militares no han aportado hasta ahora información verosímil sobre el paradero de restos.
LA REPUBLICA PAG. 4
Familiares piden encontrar los archivos de la represión.
EL PAIS PAG. 9
Díaz y Barneix ante juez Tapié. Comparecen como testigos de Jorge Silveira.
LA REPUBLICA PAG. 8
Lo confundieron con Raúl Sendic y le destrozaron la mandíbula de un disparo. Fue el 29 de agosto de 1972; tres días después caía el líder tupamaro.
ARTÍCULOS:
EL PAIS PAG. 1
Comunicación sin techo hasta 2010. Educación. El local actual de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación se llueve y se inunda. La Universidad compró un terreno, pero la construcción no empezaría antes del año 2009.
ANA PAIS
El
edificio donde la Universidad forma a los futuros comunicadores se
llueve e inunda. Faltan al menos cuatro años para que la
licenciatura se mude y los parches ya no resisten.
"Si
la lluvia siguiera al firme, tendríamos que cambiar las
clases del Salón 1 para otro", explicó una mañana
de diluvio Álvaro Gascue, director de la Licenciatura de
Ciencias de la Comunicación.
Dos
semanas antes habían tenido que suspender las clases por
tiempo indefinido en esa aula que, por capacidad, es la principal.
El agua se filtraba por el techo, cerca de la placa de tubo luz y
las autoridades temían que alguien se electrocutara o que la
estructura cediera.
El
arquitecto de la Universidad de la República (Udelar), tras
quitar las luces de la zona, aseguró que el techo manchado y
curvado por la humedad estaba en condiciones. A la tarde siguiente,
el lugar ya se estaba utilizando de nuevo.
AGUA
BAJO TECHO. "En invierno es imposible: las clases se llueven,
tienen goteras, se inunda todo. Hay gente que no va porque es como
estar afuera. La facultad se cae a pedazos", opinó una
estudiante.
Cuando
llueve de forma constante durante un par de días, el salón
1 queda fuera de servicio. Allí se suelen dictar asignaturas
como Métodos lógico-cuantitativos y Lengua escrita,
que por ser de primer año y previas ("materias filtro"
según los estudiantes), son las de mayor concurrencia. Las
otras aulas disponibles no tienen capacidad suficiente.
Según
Gascue, además de que "colapsó el techo del Salón
1", el 8 se inunda "aunque no se usa nunca porque es muy
chiquito y lo tenemos de depósito" y, en casos de
tormentas fuertes, el agua puede llegar desde el 8 hasta el 9.
Alumnos de la licenciatura agregaron a la enumeración de salones al 6 y dijeron que los días de lluvias o vientos fuertes, han tenido que suspender las clases porque ni siquiera con micrófono es posible escuchar al docente.
Unirradio,
la estación de los estudiantes de Comunicación,
también debe dejar de transmitir cuando el tiempo arrecia. A
veces "no nos escuchamos ni a nosotros mismos", contó
un joven. Hasta hace unos meses, la situación era peor: la
antena estaba mal instalada y atraía los rayos. Un convenio
con Facultad de Ingeniería terminó con el peligro.
En
la biblioteca el agua se filtra por la pared lindera con el patio.
Pero, "no afecta los libros porque están en estanterías
lejos de la pared y del piso. No entra por el techo que es lo más
grave", aseguró el director.
Sin
embargo, una bibliotecóloga de la Escuela Universitaria de
Bibliotecología y Ciencias Afines, explicó que "el
soporte en papel es especialmente vulnerable a los ámbitos de
humedad. Como todo material orgánico se fragmenta, pierde
elasticidad y se hace más quebradizo, además de
facilitarse la oxidación. Aunque no se mojen, no están
en las condiciones óptimas". Comunicación y
Bibliotecología tienen un proyecto para que ambas carreras se
fusionarse dentro de tres años en la Facultad de la
Información. Los libros aguardan con ansia.
ESPERANDO
EL 2010. El edificio actual de la Licenciatura de Comunicación
es alquilado a la Parroquia de San Pedro. Sin embargo, lo que se
llueve es "la parte que la Universidad construyó hace 20
años de forma precaria para la Facultad de Psicología.
La idea era que se mudaran como pasó en los hechos, pero por
problemas de local se sigue utilizando", dijo Gascue.
Son
contenedores adaptados como un salón de clase, es decir, con
sillas de plástico o madera y pizarrón. Uno además,
tiene proyector.
El director agregó que "en su momento el cambio edilicio fue un salto muy grande para nosotros. Pero como siempre hay un servicio universitario con problemas más graves, tengo la seguridad de que cuando nosotros nos vayamos va a venir otro con problemas más graves de local".
Atendiendo
a su reclamo histórico, la Udelar compró al Banco
Hipotecario un terreno para Comunicación y Bibliotecología
de 9.000 metros cuadrados, frente la Facultad de Ciencias
Económicas. El nuevo edificio tendrá que respetar las
ruinas del asilo Larrañaga considerado patrimonio, junto a la
Iglesia Nuestra Señora del Huerto que sigue allí.
Lo
que también tendrá que respetar son los tiempos de las
instituciones públicas: "Estamos haciendo ahora el
proyecto, que es el cálculo de los metros cuadrados que se
precisan para cada área, por ejemplo aulas y laboratorios. En
2008 la Universidad va a terminar otras obras y en 2009 va a quedar
liberado el dinero para nosotros".
Gascue
estableció que "la facultad puede construirse de dos
maneras: con un llamado a concurso o con la propia división
de arquitectura de la Udelar. Todavía no está
definido, pero están especialmente motivados para hacer un
llamado, porque es el primer edificio que se va a construir a partir
de nada en más de 50 años. Pienso que estará
pronto en 2010".
SER
FACULTAD. Por el momento, Comunicación es una licenciatura,
de hecho, es la única. En el lenguaje de la Universidad esto
implica que los docentes llegan a tener hasta grado tres y son
interinos en lugar de efectivos, por lo que renuevan su contrato - o
no - todos los años y no pueden pedir el régimen de
dedicación total para desarrollar investigaciones.
"Estamos
formando comunicadores pero tenemos problemas para formar
comunicólogos, o sea, investigadores académicos",
dijo Gascue.
En
el plano institucional, no son autónomos sino que dependen
del Consejo Directivo Central (CDC), no tienen contaduría ni
claustros para la elección de autoridades y análisis
del plan de estudio.
De
cualquier modo, dentro de unos días presentarán un
libro con propuestas para un nuevo plan que sustituya el de 1995. La
fusión con Bibliotecología les permitirá
adquirir el estatuto de facultad, pero también implicará
compartir materias en los primeros años.
Según
un censo de la Udelar de 2005, en ese año ingresaron a
Comunicación 860 estudiantes. Un año antes habían
egresado 86 y según Gascue, desde que la carrera se refundó
en 1986, ya van más de 1.200 egresados.
"Es la carrera de más competencia con los privados. En Ingeniería también pasa, pero mucho menos", agregó.
Los títulos de licenciado en Comunicación de la Universidad Católica, ORT y de Montevideo cuentan con el permiso estatal. A diferencia de otras orientaciones como Derecho o Arquitectura, la opción privada está muy presente.
Para
el director del centro de la Udelar, con el nuevo edificio y plan de
estudios "no se captarán más estudiantes porque
estamos en el máximo, lo que haríamos es retenerlos".
LA REPUBLICA PAG. 5
Pozzi pide informes sobre averías en buque “General Artigas” que hoy regresa de Haití.
El diputado Jorge Pozzi (Nuevo Espacio) realizó un pedido de informes al Ministerio de Defensa Nacional con el propósito de conocer el grado de averías, el monto de las reparaciones y la empresa a cargo de las mismas, que tuvo como protagonista al buque ROU 04 "General Artigas", luego de su viaje a la Operación Antártica, y también a Haití.
Precisamente,
en esta jornada, a la hora 9, el ROU 04 arribará al puerto de
Montevideo luego de participar en la Operación Panamax y del
relevo de efectivos de la armada desplegados en misión de paz
en Haití.
Pozzi
explicó: "Tenemos noticias de que el barco ROU Artigas
que fue a la campaña antártica y luego fue al relevo
de tropas en Haití y a la Operación Panamax, ha tenido
una serie de averías".
El
parlamentario desea saber "qué tipo de averías
sufrió, qué hubo que repararle, cuánto costó
esa reparación, y qué empresas lo hicieron en ambas
travesías".
Señaló
que luego evaluará la información recabada. Recordó
que "este barco fue comprado en desuso a Alemania, fue
recuperado para traerlo a nuestro país por gente nuestra, fue
adaptado para estos viajes, ha sufrido averías, queremos
saber de qué tipo fueron".
El
legislador encuentrista estimó que hay que tener en cuenta
que hay un proceso de compra de fragatas de más de 40 años
a Portugal, queremos saber qué pasa con estos barcos que se
compran usados y es muy complicado saber el estado en que están
y después generan gastos que deseamos saber de qué
magnitud son". Volver
al índice.
EL PAIS PAG. 9
De Nava renunció al Tribunal Militar por disentir con Berrutti. Armas. Juez penal pidió los antecedentes.
Loreley Nicrosi
El
ex comandante en jefe del Ejército, teniente general retirado
Guillermo De Nava, renunció a la presidencia del Supremo
Tribunal Militar por discrepancias con la ministra de Defensa,
Azucena Berrutti.
Fuentes
militares afirmaron a El País que el robo de las armas en el
cuartel de Boiso Lanza de la Fuerza Aérea fue el detonante
para que De Nava presentara su dimisión.
Explicaron
que Berrutti solicitó a la Justicia Militar que le remitiera
las actuaciones que lleva adelante por el robo de las armas y que
ese planteo generó malestar en filas castrenses, por entender
que la documentación y los testimonios recogidos "son de
carácter reservado". Consideraron una "intromisión"
la actitud de la ministra en temas estrictamente internos de las
Fuerzas Armadas.
Empero,
De Nava aún continúa en funciones, mientras se procesa
el trámite administrativo en el Ministerio de Defensa,
indicaron las fuentes.
Al
ser consultado por El País, el ex comandante declinó
hacer comentarios y subrayó que las consultas debían
realizarse en el Ministerio de Defensa, al depender el Supremo
Tribunal Militar de esa cartera.
Como
parte de la investigación que se sigue tanto en la Justicia
ordinaria como en la esfera militar, desde el Ministerio de Defensa
se ordenó al juez militar Gustavo D`Oliveira, a cargo de la
causa, que facilite todos los antecedentes del caso al juez penal
civil Ricardo Míguez.
El
planteo de Míguez fue realizado a través de Berrutti,
informaron por su parte fuentes judiciales.
Señalaron que si bien el tema es de jurisdicción militar, ante el requerimiento de la Justicia ordinaria no se debería hacer cuestionamientos, al tratarse de delitos que sobrepasan las filas castrenses.
"En el apoyo a la Justicia no hay limitaciones", afirmaron las fuentes. Por el robo de las armas, la Justicia Militar procesó a dos oficiales y a un suboficial. En tanto, el juez Míguez procesó a cuatro soldados y a un civil con prisión, y tres sin prisión.
La
diferencia de criterios entre De Nava y Berrutti fue admitida por
diversas fuentes militares consultadas.
El
Supremo Tribunal Militar está integrado por cinco miembros
que representan al Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
La
Justicia Militar está representada en la Suprema Corte de
Justicia a través de dos jueces militares. Los mismos pueden
integrar la Corte en alguna causa militar, pero no existen
antecedentes en los últimos años de que hayan sido
convocados.
Por
otra parte, De Nava fue uno de los ex comandantes en jefe que en
2006 firmaron una carta junto al ex dictador y general retirado
Gregorio Álvarez, en la que se hicieron responsables por las
violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura
militar, tras el encarcelamiento de nueve ex represores. Volver
al índice.
LA REPUBLICA PAG. 4
Sin
pistas firmes: excavaciones no dieron con restos ni vestigios de
enterramientos.
Militares
no han aportado hasta ahora información verosímil
sobre el paradero de restos.
La segunda etapa de las excavaciones en busca de restos de detenidos desaparecidos no ha dado, hasta ahora, resultados satisfactorios.
En los lugares señalados, tanto en la isla de pinos, próximo al establecimiento de detención de la Tablada, como en el Batallón de Artillería Antiaérea Nº 1, de Camino Maldonado, no se encontró rastro alguno. La verosimilitud de las fuentes, casi todas militares, ahora está puesta en cuestión.
MARIO
DELGADO GEREZ
En
el primero de los casos se procuraba ubicar los restos de nueve
militantes que fueron torturados en lo que se conocía
entonces como la Base Roberto (La Tablada) y en el segundo de ellos,
se excavó en busca de los restos de la desaparecida maestra
Elena Quinteros.
El
equipo que dirige el arqueólogo José López Mazz
dio por concluidas las tareas en estos dos lugares y ahora se
continuará trabajando en la zona próxima al arroyo
Pantanoso, lugar que debido a las continuas lluvias se ha visto
anegado y ha hecho imposible excavar con comodidad en ese sitio.
Los
resultados negativos que se han dado concluyen en que los datos
aportados por los militares no han sido contundentes y certeros, en
estos casos como en otros, y que llevó a decir a la ministra
de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, en las últimas horas,
que ha "perdido el optimismo" en cuanto a que los
uniformados castrenses aporten más información sobre
el tema de las desaparecidos.
Tras
indicar que se han hecho todos los esfuerzos desde el gobierno para
que se aporten datos, cree que "salvo algún tipo de
reacción individual, no hay solución para que los
militares den más información".
En
tanto desde la organización de Madres y Familiares de
Detenidos Desaparecidos se entiende que los militares tienen la
información sobre lo que ocurrió en los años de
plomo con los detenidos desaparecidos.
"No
la dan (a la información) porque no la quieren dar y porque
no quieren ensuciar sus nombres", dijo Luis Cuesta.
Isla
de pinos y Batallón Nº 1.
Tras casi 20 días de excavación en la isla de pinos, no se logró ubicar a los cuerpos del nueve militantes que estaban recluidos en la Base Roberto, y que fueron muertos por las torturas recibidas en ese lugar de detención.
Los
militantes, cuyo restos se buscan, son los de Amelia Sanjurjo, Julio
Castro Pérez, Luis Eduardo Arigón, Oscar José
Baliñas, Oscar Tassino, Ricardo Valiente, Félix Ortiz,
Antonio Omar Paitta y Miguel Angel Matto.
Paralelamente
se excavó en predios del Batallón de Artillería
Antiaérea Nº 1, donde de acuerdo a la versión
dada por el ex soldado del Ejército Asunción Alegre
éste había enterrado en un lugar de ese predio los
restos de una mujer que aseguró era Elena Quinteros.
"Allí
hicimos sondeos que no determinaron nada positivo", señaló
López Mazz a LA REPUBLICA.
Ahora,
el equipo técnico continuará excavando a orillas del
Pantanoso y están preparados para trabajar nuevos predios en
los Batallones 13 y 14 y en un sótano ubicado debajo del
edificio de La Tablada.
"Para
estos casos nos tomaremos los tiempos necesarios" dijo López
Mazz a LA REPUBLICA. Volver
al índice.
LA REPUBLICA PAG. 4
Familiares piden encontrar los archivos de la represión.
Adriana Cabrera, integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, aseguró al informativo de Televisión Nacional que se deben encontrar "los archivos de la represión" para obtener datos fidedignos sobre el accionar militar en la última Dictadura.
"Nosotros
no tenemos grandes expectativas (de que los militares brinden datos
sobre el tema de la represión porque) ya hubo un informe de
los militares al presidente", el cual era contradictorio en si
mismo, afirmó Cabrera.
En
el informe "la Fuerza Aérea decía que había
habido vuelos (mientras) el Ejército no reconocía
haber recibido prisioneros" lo que invalidó los datos
aportados por los militares.
La
Asociación cree, sin embargo, que se puede avanzar "en
la búsqueda de la verdad" en base a los archivos de la
Dictadura, y para ello se basan en las palabras del historiador
Gerardo Caetano.
Caetano,
"uno de los historiadores que trabajo en la investigación
que se hizo sobre los archivos (de la represión), dijo que
solamente habían tenido acceso a un 5%" de los mismos,
recordó Cabrera.
"Los
archivos de la represión están. En alguna parte
están", aseguró Cabrera, por lo que se debe
"hincar el diente" en este tema y buscar información
a partir de estos archivos.
Los
militares "registraban con múltiples copias cada
procedimiento que hacían.
Hay informes y todos los días se encuentran nuevos documentos. Lo que hay que hacer es buscarlos", estimó.
"Los
tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) deben funcionar
acorde, en el sentido de buscar la verdad y la justicia, y de crear
una democracia, de una vez por todas, sustantiva", concluyó
Cabrera.
Las afirmaciones de Cabrera se suscitan en el marco de la polémica generada por los dichos de la ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, de que "salvo algún tipo de reacción individual", es imposible obtener información de la represión por parte de los militares.
EL PAIS PAG. 9
Díaz y Barneix ante juez Tapié. Comparecen como testigos de Jorge Silveira.
El ex comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz y el general Pedro Barneix declararán mañana ante el juez Daniel Tapié en calidad de "testigos" del coronel retirado Jorge Silveira, por la mega causa del Plan Cóndor.
La
defensa del ex integrante del Órgano Coordinador de
Actividades Antisubvesivas (OCOA), convocó a ambos militares
para que testifiquen que durante la dictadura militar, "no
participó" en actividades represivas en Argentina, ante
la solicitud de extradición de la Justicia de ese país.
En
el legajo personal de Silveira no figura su participación en
Argentina , indicaron fuentes vinculadas al caso.
La defensa intentará remarcar que la OCOA no actuaba fuera de la jurisdicción del país.
No
obstante, los pedidos de extradición que pesan sobre el
coronel retirado se basan en los numerosos testimonios de uruguayos
que estuvieron detenidos en Argentina y que afirman que Silveira
estuvo en ese país.
La solicitud de comparecencia de Díaz y Barneix se produce por haber sido los dos militares que llevaron adelante la investigación interna en el Ejército en 2005 sobre el destino de los desaparecidos ordenada por el presidente Tabaré Vázquez.
En
las investigaciones encomendadas por el entonces comandante en jefe
del Ejército, Ángel Bertolotti en cumplimiento del
mandato presidencial no se pudo comprobar que los integrantes de
OCOA actuaban en Argentina.
De los nueve militares y ex policías procesados, sólo Silveira y el coronel retirado Ernesto Ramas formaban parte de OCOA.
Silveira fue procesado por la desaparición en 1976 en Buenos Aires del militante del Partido por la Victoria del Pueblo, Adalberto Soba. Volver al índice.
LA REPUBLICA PAG. 8
Lo confundieron con Raúl Sendic y le destrozaron la mandíbula de un disparo. Fue el 29 de agosto de 1972; tres días después caía el líder tupamaro.
Un dramático relato realizó a LA REPUBLICA Nelson Di Russo, quien en el año 1972 fue interceptado por un comando militar y baleado en pleno rostro, luego internado varias semanas en un lugar secreto del Hospital Militar y durante más de veinte años ocultaron su historia clínica y le dijeron que no existían registros de que hubiera sido atendido en ese centro asistencial.
"Me
balearon y después no sabían qué hacer conmigo.
Años después me enteré que me habían
confundido con Raúl Sendic, a quien estaban buscando desde
hacía varios días", afirmó.
Di
Russo realizó a nuestro matutino un pormenorizado relato de
la situación que le tocó vivir en aquel momento y de
todas las peripecias que luego tuvo que afrontar, incluso una vez
recuperada la democracia, para que alguien reconociera lo que le
ocurrió.
Nuestro
entrevistado tiene un impresionante parecido físico con el
líder tupamaro Raúl Sendic, aunque prefirió no
ser fotografiado. Unos días después que balearon a Di
Russo, a pocas cuadras del lugar las Fuerzas Conjuntas apresaron a
Raúl Sendic.
La
persecución.
Todo comenzó en la tarde el 29 de agosto de 1972, alrededor de las 17.00 horas. Di Russo, que en ese momento tenía 26 años de edad, era propietario de una empresa de venta y service de grupos electrógenos, y realizaba tareas para distintas empresas privadas y organismos del Estado, como el Banco Central y la Presidencia de la República. "Aquella tarde, me encontraba supervisando el funcionamiento de un equipo generador en la antigua Casa de Gobierno de la Plaza Independencia. Terminada mi tarea, me dirijo a mi vehículo, estacionado en la calle San José, tomé por Florida y luego por Canelones hacia el este".
Habiendo
transitado algunas cuadras, por el espejo retrovisor se dio cuenta
que un vehículo de color verde, aparentemente lo estaba
persiguiendo. Decidió doblar por Yi hasta llegar a San José,
pasando lentamente frente a la Jefatura de Policía, para
comprobar si realmente estaba siendo perseguido, pero los ocupantes
del automóvil no se inmutaron y siguieron detrás de su
vehículo. "Cuando llego a la esquina de Santiago de
Chile y Maldonado, apenas giré la esquina y enderecé
lentamente mi vehículo, percibí que por el lado
izquierdo el otro coche se situó en forma paralela a escasos
60 centímetros y, sin mediar advertencia alguna, oigo un
fuerte estruendo y recibo un impacto de bala en el límite
entre el rostro y el cráneo. Nunca los miré de frente,
si hubiera girado la cabeza la bala habría ingresado
frontalmente y hubiera atravesado mi cerebro, con consecuencias
fatales", relató.
"Me
apuntaba a la cabeza".
Di
Russo nunca perdió el conocimiento e instintivamente detuvo
su vehículo. "Cuando comencé a descender,
sacándome de encima los vidrios astillados de la ventanilla,
las dos personas vestidas de civil que venían en el otro
vehículo me encañonaron con armas de grueso calibre,
balbucearon que eran integrantes de las Fuerzas Armadas y me
pidieron los documentos". Uno de ellos le tomó la
billetera y lo introdujo a la fuerza en el asiento trasero del
vehículo en el que lo perseguían.
"Mientras
viajábamos, uno de ellos me apuntaba directamente a la
cabeza, mientras yo veía un enorme charco de sangre en el
piso del vehículo, como consecuencia del abundante sangrado
que tenía mi herida de bala". Los individuos tomaron a
contramano por la calle Cuareim y le gritaron al policía de
guardia en la puerta de la Seccional 2ª, que fueran hasta donde
había quedado el vehículo en que lo habían
baleado. Después se dirigieron hasta el Hospital Militar,
donde ingresó a la Sala de Emergencias. Horas después
fue derivado a una sala general, donde estuvo custodiado por un
soldado armado con fusil. Los médicos solo le aplicaban
antibióticos y antiinflamatorios.
"Naciste
de nuevo".
"La
bala calibre 45 me había ingresado por el maxilar superior, a
un par de centímetros del oído izquierdo,
atravesándome la cabeza de lado a lado y alojándose a
flor de piel en el extremo opuesto del cráneo, cerca del oído
derecho. Los médicos me decían una y otra vez que
había nacido de nuevo", recuerda Di Russo.
"La
deformación del proyectil al impactar previamente en el
vidrio del auto, me produjo serios destrozos internos en el maxilar
superior, en las órbitas oculares y hasta resquebrajamiento
del paladar, del cual afloraban astillas de hueso".
Di
Russo relató que "apenas a la mañana siguiente,
el 30 de agosto, un oficial uniformado que se identificó como
fiscal militar, me interrogó y me dijo que una vez
restablecido sería conducido ante un juez militar".
Estuvo
internado durante aproximadamente 20 días. Sufría
terribles dolores y una enorme inflamación que prácticamente
le impedía abrir la boca y solo se alimentaba de licuados y
cremas.
"Corrí
riesgo de tener una muerte súbita, porque en ningún
momento estuve debidamente monitoreado en una Unidad de Cuidados
Especiales, Intermedios o Intensivos", señaló.
"Relato
fantasioso".
A los cuatro o cinco días de ingresado, lo trasladaron desde la sala general hacia un pequeño habitáculo, donde estuvo prácticamente aislado y sin que nadie supiera de su internación. Solo lo veían los médicos y enfermeras. En ningún momento se le dio aviso a la familia. Su joven esposa que en ese momento tenía 20 años y dos hijos pequeños del matrimonio desconocía su paradero. Cabe destacar, que debido a su trabajo de instalación y reparación de grupos electrógenos, Di Russo viajaba habitualmente a establecimientos rurales del Interior, incluso en avionetas particulares de los hacendados, y regresaba varios días después.
A
poco más de veinte días de estar internado, cuando
bajó la inflamación y el proyectil se desprendió
con una leve presión y lo pudo tomar entre sus dedos, le
desinfectaron la herida y le dieron el alta. Increíblemente,
salió caminando hacia su domicilio, distante unas pocas
cuadras, casi frente al Hospital de Clínicas. "Salí
sumido en la más absoluta depresión. Mi esposa no me
creía lo que me había sucedido y sentía un
vacío difícil de expresar, porque nadie daba crédito
a lo que me había pasado. Los relatos sobre mi detención
y mi herida de bala sonaban fantasiosos, máxime cuando la
herida había cicatrizado, así que opté por no
insistir y me callé tratando de olvidarme de todo".
Intervención
en el exterior.
Aproximadamente un mes después, en octubre o noviembre de 1972, un policía de la Seccional 9ª le notificó que debía presentarse en un juzgado militar de la calle Sierra (hoy Fernández Crespo). Allí le tomaron declaración sobre lo sucedido y le hicieron firmar cinco copias de un extenso documento con su relato. "Me dijeron que me iban a volver a citar pero eso jamás ocurrió".
Di
Russo contó que durante la dictadura militar vivió en
permanente temor, sintiéndose totalmente vulnerable y con la
intranquilidad de no saber si aquello le podía volver a
ocurrir. Muchos años después, en diciembre de 1989, el
doctor José Leborgne le diagnosticó un tumor maligno
en el maxilar derecho, aconsejándole trasladarse para su
tratamiento al Hospital y Clínica de la Universidad de
Minessota en Estados Unidos. Allí fue operado el 15 de
diciembre, donde comprobaron la destrucción de los senos
maxilares por el impacto de bala y le extrajeron numerosos
fragmentos de hueso dispersos e incrustados en el interior de la
cara. El costo de la intervención en Estados Unidos,
incluidos traslados y estadía, fue de aproximadamente 30 mil
dólares, lo que derivó en el cierre de la empresa de
la cual era propietario.
Di
Russo relató extensamente el largo peregrinar que realizó
luego de la recuperación democrática por el Hospital
Militar, el Juzgado Militar y otras dependencias, tratando de
encontrar documentos que demostraran el episodio que había
vivido. Por ejemplo, el 25 de mayo de 1988 concurrió al
Hospital Militar junto con su abogado y una alguacil, pero allí
les dijeron que no había "ningún rastro de la
supuesta internación".
"Lo
confundieron con Sendic".
Recién el 11 de noviembre de 2003, en base a un dato confidencial, obtuvo copia fiel de su historia clínica, que antes le había sido ocultada, aunque eran solamente dos carillas.
En
tanto, el 8 de diciembre siguiente logró que el Hospital
Central de las Fuerzas Armadas le expidiera una constancia del
registro de ingreso de pacientes de aquella época, en la que
consta que el 29 de agosto de 1972, a las 18.00 horas, ingresó
como "civil detenido con herida de bala en el cráneo".
Sin embargo, dijo que para obtener este documento tuvo un duro
altercado con el oficial encargado, que se negaba a
proporcionárselo. Nunca pudo obtener copia de su declaración
ante el Juzgado Militar. También hizo gestiones ante el
Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa Nacional, Comando
General de la Armada, Archivos Históricos Militares, Supremo
Tribunal Militar y la Suprema Corte de Justicia. Cabe destacar que
Di Russo entregó a nuestro matutino un dossier con copia de
toda la documentación a la que hizo alusión en su
increíble relato.
En
el año 2004, solicitó a varias dependencias estatales,
como el Ministerio del Interior, Jefatura de Policía de
Montevideo, Dirección Nacional de Información e
Inteligencia, Comando General de la Armada y la Suprema Corte de
Justicia, información sobre si existían archivos con
datos sobre su caso.
Incluso
la SCJ derivó el pedido a todos los jueces penales, pero
todos respondieron en forma negativa, en muchos casos porque los
juzgados fueron creados con fecha posterior al hecho.
Di
Russo presentó una demanda contra el Estado por daños
y perjuicios de tentativa de homicidio perpetrado por funcionarios
públicos, pero el juez competente determinó en el año
2004 que el delito denunciado prescribió.
Hace
relativamente poco tiempo, un oficial militar a quien conoció
por motivos particulares, le dijo que el nombre Di Russo es familiar
en la interna militar porque fue "la persona que confundieron
con Sendic".
Edición responsable:
Oficina de Relaciones Públicas
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